Los principios de diseño de A.M.O. definen cómo debe comportarse el sistema en cualquier estado de evolución, independientemente de los modelos de IA utilizados o de las capacidades operativas incorporadas.
No son recomendaciones: son restricciones arquitectónicas.
Estos principios aseguran coherencia, control y auditabilidad en un entorno donde la inteligencia es variable, pero la gobernanza no.
A.M.O. se diseña bajo una premisa no negociable:
La verdad del sistema no reside en los modelos de IA.
La gobernanza —documentos, contratos y decisiones estructurales— existe fuera del razonamiento automático.
Los agentes:
Pero no redefinen la verdad ni la autoridad.
Cada componente del sistema posee: